Luego que el presidente decretara cuarentena nacional, nadie más podía salir de sus casas, más que para ir a comprar a los negocios del barrio y hacer las compras indispensables. Al principio nadie acató las órdenes y la gente se reunían en las veredas a tomar mates, niños jugaban al fútbol y en algunos puntos del conurbano, civiles tiraban cascotes a los móviles policiales que pedían por favor que se quedaran en sus casas. Las iglesias evangélicas abrían sus puertas de par en par y las juntadas sociales ahora eran privadas, y no había forma de saber si había gente infectada con el virus. En las redes sociales la gente pateaba el papel higiénico y se retaban a subir fotos de cuando eran pequeños. Las cosas cada vez se ponían peor y un sujeto que vivía en el sur del Gran Buenos Aires emergía, no sabía que más hacer para llamar la atención en sus redes sociales. Al principio tomaba la cuarentena con humor, luego sintió que tenía un rol importante en cuánto a protege...
Nuevas formas de contar lo qué pasa a través de una realidad ficticia. Los personajes y hechos retratados en este blog son completamente ficticios. Cualquier parecido con personas verdaderas, vivas o muertas, o con hechos reales es pura coincidencia.